El poema de la casa en ruinas

Para mi hermana Haydeé.
Medalla de oro en los primeros
Juegos Florales Femeninos
celebrados en Quito organizados
por la Federación de
Estudiantes.

La casa en ruinas, blanca como una niña anciana
que saliera a tomar el sol de esta mañana,
sobre el camino lacio tristemente curvada,
se halla como de algún largo viaje cansada.

Sobre el tejado rojo inquieta enredadera
se extiende como un verde manto de primavera,
i en la ventana un trozo de tela desteñida
finge una mano trémula en larga despedida.

Cuelga un nido vacío de errante golondrina
en el alero roto que a la tierra se inclina,
i entre los corredores las pacientes arañas
con seda fina i suave tejieron sus marañas.

En el umbral soleado sigue la negra puerta
como pupila fija i enigmática abierta...
Ascendamos, hermana, por la escala de piedra,
por la escala que adorna ya marchita la yedra.
Semejando el lamento del que se encuentra herido,
cómo cruje doliente el piso carcomido!
escucha unciosamente. Como que huyeran alas
a nuestros leves pasos por las desiertas salas.

I ríes de mis palabras i el surtidor sonoro
de tu garganta perla como una fuente de oro.
La casa en ruinas, blanca como una niña anciana
mi sueño sin aurora, bien cobijara hermana.

I nos vamos al fin por la senda florida,
tú alegre i sonrosada en plenitud de vida,
yo pálida llevando mi primavera muerta
como si fuera el alma de la casa desierta.